jueves, 5 de mayo de 2011

Ya no hay Pánico

Estimado señor Urie:


Ha de saber usted que ha llegado a ser más que admirado por mí. Usted hizo música que adoré, que canté, que grité, con la cual me emocioné. 


Llegué a rechazar a esos tres que lo acompañaban, tal como suele pasar con una banda cualquiera en la que su máxima figura es la única imagen que se tiene de ella. Eso era lo único que yo creía que usted y su banda tenían de "banda cualquiera", porque pese a que su música no sobrepasaba barreras ni cautivaba al mundo, conmigo sí lo hacía, porque era único. Sus letras, su sonido, todo era tan inusual que me fascinaba.Me obsesioné con ustedes (como es lógico creer).


No pensé en su momento cómo me podrían llegar a decepcionar, y las pistas fueron claras. Mi amiga, la llamada Wikipedia, me dijo que a finales de 2009 el señor Ross y el señor Walker se habían ido. La noticia me dolió, pero pensé en usted, señor Urie, recordé su enorme registro vocal y su forma de actuar tan extravagante, y no me desilusioné.


Esperé con ansias su siguiente sencillo y también su último álbum. El nombre del sencillo no me convenció pero casi podía asegurar que sería asombroso. Y no lo fue. Mas puse todas las esperanzas que me quedaban en el resto del álbum.


Por fin lo escuché, y no, no hubo caso. El pánico en la discoteca no era el mismo. Ustedes se dejaron llevar por la corriente, se volvieron una banda corriente, no me dijeron nada, no me transmitieron nada.


¿A dónde fue lo que los hacía especiales? ¿Acaso fue una de las cosas que Ross y Walker se llevaron? ¿Algún día volverán a ser lo de antes? ¿Volverá a haber virtudes y dejara de haber vicios?

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