lunes, 6 de junio de 2011

La Importancia de mi Dedo Índice

Al mirar su mano, Federico notó algo en extremo inusual. Cuando se pudo recuperar del impacto que lo que vio le causó, y comprendió que lo que veía era real, las palabras de lo que estaba sucediendo llegaron a su mente: "Mis dedos están discutiendo".


A simple vista, parecía ser una discusión en la que cada dedo tenía su propia opinión, mas cuando Federico se fijó mejor, notó que el dedo índice parecía ser el que argumentaba con mayor agresividad, aunque también el que más era atacado por los otros dedos de su mano. A Federico le pareció que la razón por la que sus dedos estaban discutiendo era la importancia del dedo índice.


Tan enfrascados estaban los dedos en su conversación, que no notaron la atención que les estaba prestando Federico, sobretodo porque Federico prefirió mantenerse callado hasta que finalmente sus dedos le pidiesen su opinión. Nunca había oído Federico hablar a sus dedos, de manera que cuando pensó que aguardaría a que ellos le dirigieran la palabra, se preguntó de qué modo lo harían y también cómo se sentiría.


El pulgar estaba fuera de la discusión, simplemente la observaba de una forma muy callada. Para el pulgar poco importaba lo que discutieran los otros dedos. El pulgar simplemente se apartó de sus compañeros como tantas veces solía hacer.


El meñique pocas veces hablaba, también se sentía lejos de la discusión. Era muy tímido, y sus demás dedos lo subestimaban. No obstante, la posición del meñique iba también contra la del índice, porque el meñique sentía apego por el anular y lo seguía a todos lados. En realidad, el meñique simplemente apoyaba el argumento del anular, porque sentía que éste era su mejor amigo.


Así las cosas, la discusión se desarrollaba principalmente por el índice, que argumentaba contra el medio y el anular. Éstos dos atacaban al índice diciéndole cosas del tipo: "Tú te crees superior a nosotros por lo que la gente dice", "¡Oh, mírenme, yo soy el índice, yo indico! ¡Ñaña!".


Pero el índice se defendía, y no fue suave en su modo de discutir: "Mírate dedo medio, crees que eres muy fuerte y muy grande, crees que puedes ofender al resto del mundo, pero tú, el dedo medio de la mano de Federico, tú no eres muy capaz de ofender a la gente, de hecho, en comparación a otros dedos medios que conozco, tú eres bastante callado. Y tú anular, tú eres torpe, siempre para moverte tu amado meñique te tiene que ayudar. Del meñique, en cambio, lo único que no tolero es su falta de personalidad. 


>Pero yo soy el índice. Sin mí, Federico no podría comer con palillos chinos, cosa que tanto le gusta hacer. Yo soy indispensable para los trinos en el piano. Si no fuera por mí, nuestra caligrafía sería un desastre. Soy lo más importante en nuestra mano".


No dejó de escuchar el pulgar ésta última frase. Pero hasta el momento se había dedicado a observar que Federico llevaba ya un largo rato observando su mano. El pulgar tomó una sabia decisión, y dijo a continuación: "Miren, ustedes tres deberían calmarse, a ningún lado nos va a llevar esto. Ahora creo que es mejor preguntarle a Federico su opinión, aprovechando que él ha estado muy atento a esta discusión. No creo, en realidad que lo último que haya dicho el índice sea del todo cierto".


Los demás dedos fijaron su atención en Federico y éste notó que aquellos cinco habían adoptado una actitud de interrogación. Entonces Federico lo meditó un momento y respondió: "Antes que nada, he de decirles que ustedes cinco son muy importantes para mí, si cualquiera de ustedes faltara, toda mi vida tendría que cambiar, cada una tiene su propia función. 


>Los entiendo a todos , imagino que el pulgar se apartará de la discusión, porque él conoce su verdadera importancia y nada le va a hacer dudar de ella. Entiendo la timidez del meñique, sé que está subestimado, es el más pequeño y cree ser el más débil. Pero eso no es cierto. El meñique guarda su interior una fuerza enorme, además es delgado y muy útil en ocasiones. 


>Del anular he de decir que es indispensable a la hora de planear digitaciones en el piano, siento decirle también que no creo que en algún momento vaya a tener algún anillo. Al medio le puedo decir que es muy importante para mí, y no por las razones que él cree, sino más bien por las razones con las que se defiende el índice. Lo que el índice tanto alardea de poder hacer, no sería igual sin el medio, el dedo medio es indispensable para complementar lo que el índice puede hacer.


>Admito, eso sí, que el índice sabe argumentar, él tiene carácter y la suficiente inteligencia para dar con el punto más acertado. La mayoría de lo que dijo era cierto y por supuesto que me resulta muy importante."


Cuando acabó de hablar, Federico abrió los ojos. Él estaba en su cama y había dormido plácidamente. Pensó en lo absurdo de la idea de que sus dedos pudiesen hablar, de hecho se sintió aliviado de que aquella locura sólo hubiese sido un sueño. Sin embargo, también supo que si sus dedos pudiesen hablar, la discusión que creyó presenciar, necesariamente se habría dado, y que hubiera sido una discusión de lo más racional y necesario del mundo. Federico vio su mano y sonrió.

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