jueves, 16 de agosto de 2012

Finale

Heme aquí, con dieciocho años llegando a los y medio. Mi vida se ha dedicado a girar y girar (literalmente, en algunos sentidos), muchas cosas han cambiado en mi interior. Es principalemte por esto que, con esta entrada, me despido permanentemente  de "Una sencilla ópera".

Mis fijaciones han cambiado, mi concepción de la estética no es la misma que la de hace un año. Debido a esto, ya no puedo seguir conectando mis diversos pensamientos, anécdotas, producciones literarias (o intentos de estas), etc., con un blog que tiene este nombre y esta estructura. Sin embargo, no es mi intención dejar mi vida como blogger en el olvido y debido a esto, crearé un nuevo blog que represente a mi nuevo yo. O más bien a un yo que trascienda en el tiempo, con el fin de que no sea necesario hacer un blog cada año.

Para este nuevo blog, rescataré las entradas más importantes de "Una sencilla ópera", a las que les corregiré detalles de estilo con la dedicación característica de un estudiante de segundo semestre de literatura, y las publicaré como pioneras del nuevo blog.

Para despedirme de "Una sencilla ópera" compartiré un soneto que tuve que hacer para la universidad, el cual está inspirado en una de las entradas de este blog:


La luz que se reflejaba en su cara
grabada en mi retina  se quedó
y a ella no olvidó mi corazón:
me hizo pensar que también me amaba

Mas no era verdad lo que aparentaba
no pude adivinar cómo me usó
e ignoré a la flor que gritaba “¡no!”:
esa hechicera sólo me engañaba.

Ella quería un pedazo de mí
yo era sólo una víctima cualquiera
y de verla otra vez capaz no fui

Y después de que sus ojos me vieran
una parte de mi misma perdí
en la pálida piel de la hechicera.

Esto es todo por este blog, adiós para siempre a quien me vaya a leer y pronto estaré publicando la primera entrada del nuevo blog.

No hay comentarios:

Publicar un comentario