Me dispongo a meterme conmigo. Sí, hablo de criticarme (si me pudiera dividir en dos un yo me desafiaría cual negro del Bronx: "Hey man...!" y "stuff"), o no.
Ésta vez hablaré de lo absurdamente obsesivo que me puedo volver. Obsesivo con las cosas, tanto seco al mundo de ellas por más que me controle.
Ha pasado durante toda mi historia en este mundo. El rey León, Big Muzzy, La Bella y la Bestia, las películas de Mafalda, El Libro de la Selva, Poccahontas, Matilda, Cartoon Network, El Chavo, Las historietas de Mafalda, Harry Potter, Age of Empires, Harry Potter, Los padrinos mágicos, Harry Potter, La pelota de letras, Harry Potter, Super Mario, Harry Potter, Drake y Josh, Harry Potter, Mario Kart, Harry Potter, La Flauta Mágica, Harry Potter, Estados de Estados Unidos, Harry Potter, Países de Europa, Harry Potter, The Big Bang Theory, Panic! at the Disco, Skins, Harry Potter, America's Next Top Model, La Saga de los confines, Mafalda, Harry Potter, Skins, Panic! at the Disco, America's Next Top Model, The Big Bang Theory, Skins, Harry Potter, Panic! at the Disco, Harry Potter, Rock-Paper-Scissors-Lizard-Spock, Zorros en origami, Skins, Una Sencilla Ópera, entre muchas que seguramente olvidé.
Y reitero: Seco al mundo! y son obsesiones tan intensas y duraderas (además muchas resucitan), que no se salvan de llegar a ser odiadas por alguien, gracias a mí.
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