La semana que pasó, sin duda fue muy importante para muchos. Los fieles creyentes, por ejemplo, tuvieron una semana de sacrificio y redención, además del luto por el recuerdo de la muerte de su profeta. Los laicos gozaron de una semana de descanso; muchos no fueron ni a estudiar ni a trabajar. Algunos incluso tuvieron la oportunidad de viajar. Los coristas tuvimos algunos ensayos, pero ese ya es otro tema.
Por otro lado, una fuerte temporada de lluvias volvió a azotar a mi país, provocando inundaciones y desastres que pocas veces se habían visto. Una población sufrió una avalancha y muchos se quedaron sin vivienda (aprovecho este espacio para mandarles apoyo moral a los habitantes de Útica). Tiempos difíciles se están viviendo en mi país.
No obstante, ésta fue para mi una semana de muchos cambios, una gran culminación de un ciclo y el comienzo de otro, tal vez más importante. Una semana que comenzó con una gran fiesta y muchos sucesos importantes. Luego fue un espacio de reflexión y de conocimiento de mí mismo. Terminó con una gran ansiedad,que por suerte pude controlar.
Siento que en mi interior muchas cosas cambiaron, o tal vez muchas se revelaron. Fue una semana que representó una gran catarsis para mí. Un gran eslabón en mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario