martes, 26 de abril de 2011

Indecencia

He de admitir, eso sí, que hay algo para lo cual si no tengo educación: mi manera de ser peatón, o peor, mi manera de ser ciclista.

Con eso sí que soy lo peor. No espero al semáforo, no cruzo por la cebra, ni siquiera me fijo si hay algún policía de tránsito para ser más prudente.

En bicicleta me siento como si estuviera más bien en una moto. Eso sí, cuando no hay andén transitable, porque ando por los carriles vehiculares y no siempre a la orilla de la calle. Incluso he llegado a transitar en vía vehicular, en contravía; y me he cambiado de carril en avenidas transitadas.

La última vez, salía yo de servicio social, más temprano de lo habitual. Como era domingo, llevé la bicicleta. Entonces, llamé a una amiga para preguntarle si me tenía planes. El problema es que mientras hablaba con ella y sostenía el celular con una mano, manejaba y sostenía el manubrio con la otra. Llegó un momento en el que tuve que frenar, y sólo lo hice con una mano y en una posición no muy equilibrada. Además la frenada fue bastante brusca. Así las cosas, perdí todo tipo de equilibrio y me precipité al suelo violentamente, el celular se me escapó de las manos y cayó al suelo desbaratándose por completo (por suerte la pantalla no se rayó).

Las cosas no salieron tan mal, heridas casi no tuve y el celular sigue funcionando. No me sacaron ningún tipo de multa y más bien me ayudaron a incorporarme (verguenza sí me dio). Un señor le dijo a su niño "¿Ves? Por eso te digo que tienbes que montar prudentemente". Ahí la aventura no terminó, mas lo demás fueron sólo vueltitas tontas por la ciudad.

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